Sabías...

A modo de bienvenida les dejo el significado de mi nombre y los invito a sumarse con sus textos, cuadros, música y cualquier creación que nos permita enriquecer el alma


Omar


Nombre Masculino de origen Árabe: Que tiene larga vida.

Caracteristicas : Es racional, estable y usa su sentido común para resolver todas las situaciones

que se le presentan. Es generoso y amable con los demás.

Amor : Es leal y detallista con su pareja cuando quiere de verdad.

miércoles, 25 de julio de 2012

¿Nos gusta cómo nos vemos?


... si es que nos vemos tal como somos
Hace más de dos años analizaba la manera en que vemos y nos ven, no solo desde lo nacional sino también de lo regional o provincial y, por supuesto, desde el ámbito local ¿Qué ves cuándo me ves? Ha cambiado todo en un nuevo intento, uno de tantos, de cambiar por la fuerza y como sea, sin importar las consecuencias - muy parecido, demasiado parecido, a lo que los estadounidenses llaman “daños colaterales”, a los que nunca le dieron la importancia que tienen -, generando un caos social que, al menos por ahora, tiene un final incierto.
Por Omar Lillardo (*)

En aquel momento expresaba: “La claridad de ideas es primordial y eso incorpora calidad en las relaciones”. Además hacía referencia a la formación de la imagen y su proyección, como conceptos mínimos aunque no lo sean tanto.

La imagen, lo que los públicos perciben a través de las comunicaciones, es el capital más preciado ya que, aún sin pretenderlo, es lo que surge desde nuestro interior. Vale recordar que, según el autor que haya estudiado la Comunicación no Verbal, el mensaje gestual ocupa entre el 80 y el 90 % de nuestras expresiones.

Esto nos “obliga”, así entre comillas porque muchas veces nos traiciona el subconsciente, a ser auténticos y de esa manera mostrar una identidad nítida, generando una comunicación integral y coherente entre los diversos mensajes que emitimos.

Seguramente ustedes pueden estar pensando que no es tan así y que la gente no alcanza a percibir esas pequeñas grandes diferencias entre lo que decimos y lo que mostramos con nuestra actitud. Sin embargo se perciben. Tanto es así que debemos preguntarnos qué ocurre cuando no logramos conectarnos con alguna persona y que, generalmente, definimos como “no hay feeling (+) o enlace” y esto refiere a todo tipo de relaciones humanas.

Por lo tanto y relacionándolo con el contexto actual, en general, donde cada día que pasa nos tratamos con mayor agresividad y estamos entrando en un nivel de violencia desde ya inconcebible en una sociedad que pretenda vivir dignamente, en paz y armonía, resulta impostergable detener esta locura colectiva que nos envuelve.

A priori parece una tarea difícil y lo es en realidad, pero no imposible si valoramos nuestras Vidas con el alto concepto que merecemos, aún sin caer en la ingenuidad que para muchos hoy no tiene ningún valor real y concreto.

Una de las maneras casi extremas que hemos visto en los últimos tiempos es el progresivo aumento de las “marchas populares”. Aún así y salvo honrosas excepciones, no hay un acuse de recibido por parte de quienes deben “trabajar” para que esa armonía social básica no se desarticule. De seguir en este camino seguramente podremos llegar a ver lo que se llama “justicia por mano propia”, lo cual no es bueno ni saludable para nadie y cuyas consecuencias son mucho peores que el hecho en sí mismo, ya de por sí muy grave.

Duele y mucho tener que señalar estas maneras de “comunicarnos”, pero son y están absolutamente apegadas a una descripción de la realidad que, muchos, todavía pretender no ver ni oír.

Como comunicación propiamente dicha: la muerte violenta de una persona joven, o no, es un mensaje demasiado duro que no puede ser ignorado y seguir llamándonos seres humanos dignos, por más que “hablemos” sobre los Derechos Humanos que, en estos casos, seguimos preguntándonos ¿de los derechos de quién o quienes estamos hablamos?

Como siempre que intento analizar, desde la comunicación, un tema o aspecto que no escapa a la expresión global, la propuesta, moción o sugerencia es re-unirnos todos, sin excepciones de ningún tipo, para exigir los cambios que requiere la legislación y que permita a la Justicia actuar con mayor equidad, a la Policía ocupar el lugar que corresponde, para que los Ciudadanos podamos confiar, otra vez, en un sistema social organizado en beneficio de todos.
Sin esto es inútil la muy buena campaña de desarme.

Si podemos concretar esto habremos dado un enorme paso hacia la paz y la tranquilidad que Nunca Más debemos abandonar como argumento y mensaje de cohesión social.

(*) Comunicador Social, Escritor – Director Asociado de Grupo Co.S.M.O. y Co Editor del Portal Empresarial Estrategia & Negocios    

(+) Feeling: (voz inglesa) m. Sentimiento, emoción:

martes, 3 de julio de 2012

Qué nos dicen los medios


Hablan de la realidad y la interpretan, ¿según su saber y entender o al servicio de sus intereses?
Al comenzar a leer este artículo, seguramente pondrá el foco en los medios nacionales que, sin duda, hacen eso. Sin embargo, si presta atención, podrá comprobar que los medios locales y regionales también utilizan esa metodología para informar. No se trata de emitir un juicio sino de entender qué nos están diciendo y hacia dónde nos quieren llevar.
Por Omar Lillardo +

Quienes leen habitualmente esta humilde columna de opinión saben, porque es común que apoye mis expresiones sobre conceptos u opiniones de otras personas.

Para entender la importancia del análisis del discurso periodístico, es plausible comenzar con una difundida cita de Michel Foucault:
… el discurso no es simplemente aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse (Foucault, 1992:12).

Ahora bien, ¿por qué es tan importante el discurso? Tal vez porque con él -y en él- se tiene el poder de describir la realidad, de decidir la verdad más conveniente, y de persuadir y hacer creer esa verdad, aunque ella no signifique lo mismo para todos. Pero, ¿cómo se llega a convencer a los otros sobre esa versión de la realidad que se enuncia, si la realidad está allí, comprobable y a disposición de cualquiera?

La dialéctica en los medios
La relación entre "realidad objetiva" y medios de comunicación es dialéctica. Los medios no se paran frente a la realidad para retransmitirla objetivamente. Ni tampoco simplemente la reconstruyen. Decir, pues, que los medios de comunicación construyen la realidad no es decirlo todo: conviene recordar que, al hacerlo, se nutren de enunciados previamente construidos, de modo tal que los medios - la cultura mediática - son también construidos por las realidades vigentes y la tradición o tradiciones heredadas ...

Los enunciados que los medios tejen no hablan directamente de la realidad - como quiera que ésta sea - sino de los enunciados previos que forman ese conjunto de representaciones que solemos llamar "realidad". No existe conocimiento inmediato: todo conocimiento, siempre y en todo lugar, es mediato y mediado (Chillón, 1999:54/55).

Por lo tanto, todo hecho noticioso se inscribe en el marco de la tradición cultural del periodista, que lo selecciona y lo encasilla en una tipología que pretende, ilusoriamente, dominar la complejidad de los sucesos y su aleatoriedad .
Adrián  Eduardo Duplatt (*)

A partir de estos conceptos y en este contexto podemos analizar la información de los medios, en este caso de la región sureste de Santa Fe y noreste de Buenos Aires.

Sobre la realidad que cada día nos presenta distintos matices, es bueno observar que cantidad de espacio - gráfica y medios virtuales -, que cantidad de tiempo en el aire - segundos y minutos de radio o televisión -, dedican a una y otra información.

Veremos entonces que, cuando algún aspecto de la realidad puede ocasionar algún malestar a quienes son o pueden ser su sostén económico, en algunos casos sectoriales o ideológicos, se reducen notablemente estos espacios dedicados “brindar información”. Incluso llama la atención la ausencia de algún que otro medio en algún evento o conferencia.

También es importante prestar atención a quién dice qué, por qué y para qué lo dice, dicho esto sin la menor intención de discriminar a quien quiera expresarse, sino simplemente para estar ubicados de dónde viene, cuál es la intención y cuándo continúa.

Preguntas básicas de comunicación y periodismo ¿vio? Pero tan importantes para ubicarnos y poder, entonces, contrarrestando esa opinión con otra, disímil o no en alguno o varios puntos, de manera tal que podamos formar nuestra propia opinión. Esta es la manera práctica en que se forma la opinión pública.

Entonces cabe preguntarse: ¿si conocen los mecanismos? ¿si saben de la inutilidad de “dibujar” algún o algunos datos? ¿si tienen claro, desde la concepción, que el efecto buscado no se va a poder alcanzar… entre otras tantas dudas, ¿por qué lo hacen?

Las respuestas son varias:
Para ganar tiempo
Para que el tema se complejice y no se pueda ver con claridad qué pasó
Para que se diluya el tema como ocurre habitualmente
Para que quienes recibimos esa información no podamos elaborar nuestra propia idea
Para reforzar aquella vieja costumbre argentina de “olvidarnos” de lo que pasó
Y, por supuesto, hay más…

¿Qué podemos hacer?
En principio mantener lo más fresca y rozagante nuestra memoria - algo bastante difícil según pasan los años -.
Prestar mucha atención y no tomar, como creo ocurre hasta ahora, los noticieros o espacios de opinión como entretenimiento. Porque, seamos sinceros, ¿qué sentido tiene ver una y mil veces un hecho doloroso o, incluso, releerlo? O estamos enfermos o estamos en un sueño profundo del cual nos resulta muy difícil despertar.

Vale aclarar que esto no significa denostar ni estar en contra de esos espacios. Personalmente creo que con estar atentos al momento de los títulos o repasar los títulos en un diario, revista, blog, mail o página web es más que suficiente para estar al tanto de lo que está pasando.

Les propongo un  ejercicio: prueben, un día o dos, poner en práctica el párrafo anterior y luego, si les parece bien, me envían su opinión.

Gracias por leerme

+ Comunicador Social y Escritor – Director Asociado de Grupo Co.S.M.O. y Co Editor del Portal Empresarial Estrategia & Negocios www.estrategiaynegocios.com.ar

(*) Licenciado en Comunicación Social (Univ.Nac. de la Patagonia). Magister en Periodismo y Sociedades Complejas (Univ. Aut. de Barcelona).
Prof. Ordinario Asociado de las asignatura Actualidad Informativa I y Adjunto Interino de Comunicación Escrita III en la Univ.Nac. de la Patagonia. Autor de diversos trabajos académicos, periodísticos y literarios. Investigador Universitario.
Colaborador periodístico en sindicatos y radios comunitarias.

lunes, 2 de julio de 2012

¿Qué nos pasa?


Un aporte para lograr la seguridad colectiva
En este mi pequeño espacio de opinión pública, pensado para comunicar obras culturales - personales o grupales -, me veo en la necesidad de compartir un sentimiento, una reflexión y una idea. He participado en la actividad gremial, política y de cooperadora escolar desde muy joven, siempre pensando en cómo ayudar al bien común, al bien de todos (y todas, ¿vio?). Después de un hecho muy grave – accidente vial con mi familia – donde la gente fue la que nos ayudó hasta que llegó la familia – no encuentro un espacio grupal responsable para hacerlo.
Foto: movilización en Villa Constitución por Seguridad y Remoción de un Juez
Por Omar Lillardo (*)


¿Cuál es la respuesta que puede darse a las personas que han sufrido la violencia de la inseguridad?
¿Qué debe pasar para que, como sociedad, tomemos conciencia que quienes se comprometieron a cuidarnos no cumplen su labor como deben y que, por lo tanto, deben ser echados de su puesto y juzgados por Incumplimiento de Deber de Funcionario Público?

¡¡¡Estás soñando, Omar!!!

Puede ser, pero entonces miremos qué hacemos los ciudadanos en estos y otros casos gravísimos, porque la inacción o la ausencia de compromiso personal y grupal ciudadano nos ha llevado y nos precipita a una situación mucho menos deseada que es la disolución como comunidad organizada. Y esto es así porque hemos y seguimos permitiendo que cualquiera haga cualquier cosa… incluso ¡¡¡robar vidas inocentes!!!

Me resulta muy triste escuchar “nunca me preocupé hasta ahora, que me tocó”

En estos últimos días se han dado situaciones que indican, cuando menos, la ocupación prioritaria que deberían darle los funcionarios a este tema. La contrapartida, indeseada por cierto, para quienes decidimos conscientemente vivir en paz, son las distintas movilizaciones populares, autoconvocadas, con un lenguaje y formas todavía calmas, como debe ser llevada adelante una protesta o un reclamo, pero se percibe el hartazgo colectivo ante esa inacción que señalaba anteriormente.

¿Quién puede detener una tromba humana cuando esta se lanza sin control a obtener su objetivo?

Todavía estamos a tiempo de evitar que esto suceda.

Aún sabiendo que es imposible, por la cerrazón y la soberbia que se observa en los “dirigentes” y “funcionarios”, dueños y dueñas de toda razón y verdad ¿…?, entiendo que aquello que no se corrigió a tiempo necesita un período bastante largo para procesar y realizar modificaciones que permitan cambiar esta realidad que nos agobia.

Por lo tanto, ruego para que se abra el diálogo fecundo, sin imposiciones, donde se puedan aportar ideas para el bien común, desde el simple y enorme gesto de reconocernos como iguales.
¿Lo intentamos?

(*) Comunicador Social – Escritor. Director Asociado de Grupo Co.S.M.O. y Co Editor del Portal Empresarial  Estrategia & Negocios  http://www.estrategiaynegocios.com.ar/index.php

jueves, 21 de junio de 2012

La subversión de las Instituciones


Cuando las Instituciones son subvertidas en sus funciones esenciales generan la anarquía institucional, la cual representa, como mensaje a la comunidad, que todo está permitido. Este tipo de situaciones se fogonea con discursos altisonantes, perentorios y autoritarios, creando un clima de desconfianza totalmente nocivo para la convivencia pacífica que toda sociedad que se precie como tal se merece.

Como es habitual, comienzo con las definiciones de los conceptos señalados para evitar confusiones t/o desfiguraciones, tan comunes por estos días por parte de algunos medios de prensa, tanto oficiales como privados, enfrascados en una pelea de poder y de economía que, las pruebas me eximen de una explicación, nunca contemplan a la ciudadanía.

Instituciones
El término instituciones corresponde al plural de la palabra institución, en tanto, la palabra institución presenta diversas referencias. En su sentido más amplio, una institución resulta ser la fundación o establecimiento de algo, o bien, lo que se ha instituido y fundado. Se aplica por lo general a las normas de conducta y costumbres consideradas importantes para una sociedad, como las particulares organizaciones formales de gobierno y servicio público. Como estructuras y mecanismos de orden social en la especie humana.

Las instituciones trascienden las voluntades individuales al identificarse con la imposición de un propósito en teoría considerado como un bien social, es decir: normal para un grupo, que puede ser reducido o coincidir con una sociedad entera.

Anarquía
Anarquía es un concepto que procede de la lengua griega y que hace mención a la ausencia de poder público. Ante una situación de este tipo, el Estado se encuentra muy debilitado y ya no puede ejercer el monopolio del uso de la fuerza.

La anarquía, por lo tanto, surge cuando un gobierno no logra aplicar la ley  sobre su territorio por un desorden político, un conflicto institucional o una crisis social. Muchas veces los ciudadanos incluso desconocen el poder del gobierno en cuestión, lo que lleva al caos. Por eso la noción de anarquía también se usa en el lenguaje cotidiano como sinónimo de barullo, descontrol o desconcierto.

¿Cuál es el mensaje que recibimos día a día?
Los gobernantes de turno, en estos últimos años y acompañados por otros sectores públicos como lo son las organizaciones gremiales laborales y empresarias, han avasallado las Instituciones de una u otra manera. Esto no sólo es patrimonio del gobierno nacional sino también de los gobiernos provinciales y locales.

Otra respuesta a la pregunta es que escuchamos como, con total desparpajo o naturalidad (sinónimos que lo definen claramente), nos “comunican” (en realidad se comportan como cronistas de lujo: nos cuentan lo que pasó como si ellos estuvieran ajenos a la responsabilidad que dijeron asumir), lo que ha pasado sin siquiera emitir una sola palabra que conlleve un atisbo, al menos, de la solución que todos esperamos y merecemos.

Ese enorme caudal de información que, machaconamente y sistemáticamente, se empeñan en insertar en la sociedad, termina causando confusión y desconcierto en todos, aún en aquellos que, de una u otra manera, han logrado formarse para poder analizar y comprender de que se trata.

Al mencionar el avasallamiento de las Instituciones me refiero a esa “ausencia” de ámbitos de debate donde poder resolver los problemas o conflictos que surgen en toda comunidad y que, tal como señala la definición de Instituciones: a las normas de conducta y costumbres consideradas importantes para una sociedad… y …trascienden las voluntades individuales al identificarse con la imposición de un propósito en teoría considerado como un bien social.

Este cúmulo de situaciones complejas y enmarañadas por discursos destemplados, y con una alta carga de inexactitudes (mentiras verdaderas) - de uno y otro lado -, alteran hasta los mejores intentos de convivencia.

Esto también tiene un estricto correlato con la actitud general de “desentenderse” de lo que, sabemos, es el bien común.

Esto último ocurre a pesar de las muchas experiencias, a nivel nacional, que permiten reconocer un cambio de conducta en los “responsables” de la cosa pública. Es así porque el temor de la clase dirigente,  ante la expresión popular masiva,  es notorio y con un efecto muy fuerte sobre esas conductas.

Por lo tanto, se hace necesario un cambio en la manera de “gestionar” y “comunicar” los distintos acontecimientos, públicos y privados. De otra forma, sin cambiar nada de lo que se viene haciendo – tanto desde la dirigencia como del Pueblo –, estamos ante un mal desenlace anunciado y que, también sabemos todos, no nos hace bien a ninguno.