Sabías...

A modo de bienvenida les dejo el significado de mi nombre y los invito a sumarse con sus textos, cuadros, música y cualquier creación que nos permita enriquecer el alma


Omar


Nombre Masculino de origen Árabe: Que tiene larga vida.

Caracteristicas : Es racional, estable y usa su sentido común para resolver todas las situaciones

que se le presentan. Es generoso y amable con los demás.

Amor : Es leal y detallista con su pareja cuando quiere de verdad.

martes, 18 de octubre de 2011

La Era de la Comunicación II

Memoria Histórica en el cambio generacional
Es uno de los elementos que no se tienen en cuenta cuando se evalúa el comportamiento y la actitud, más que la aptitud, de los jóvenes en su relación laboral. El mensaje que trasmiten, directa e indirectamente, está totalmente relacionado con los hechos vividos por sus padres y sus abuelos.

En Argentina, hasta una década atrás se hablaba de empresarios ricos con empresas pobres o quebradas. Las consecuencias de esas decisiones empresarias, aún cuando en algunas de ellas se han corregido parcialmente y fue y es otra la relación con los empleados, tienen una fuerte impronta en la valoración de los jóvenes.

A esto hay que agregarle un marcado déficit en la formación y su notoria distancia con las necesidades actuales, lo cual conlleva a generar serias barreras a la hora de buscar trabajo ya que los avances tecnológicos imponen requerimientos que muy pocos logran con mucho esfuerzo y con escasas propuestas educativas, especialmente desde el Estado. Cabe mencionar que, en nuestra región, este último aspecto ha tenido parches gubernamentales y un cierto apoyo de algunas empresas.

Si el conocimiento general de los jóvenes, en busca de su primer trabajo,  no alcanza con el nivel secundario, ni con el terciario y que aún con título universitario, además de capacitación en temas actitudinales, muy poco puede esperarse a la hora de plantear como objetivo un sentido de compromiso para con la empresa. También debe agregarse que, en muchos casos, el sueldo percibido no alcanza o cubre con limitaciones las necesidades básicas para formar una familia, sin mencionar a quienes deben aceptar un empleo “en negro” a sabiendas de que implica no tener protección ni expectativas de alguna cobertura cuando alcancen la edad del retiro o, como ocurre, sean descartados por ingresar en la generación de los ’40 o de los ‘50.

Hoy y desde hace una década, se agrega el contradictorio mensaje de que se “premia”, de alguna manera, a quienes no trabajan por sobre y casi desdeñando a los que lo hacen. Incluso castigándolos con impuestos retrógrados que, a nivel empresas, obligan a rechazar la posibilidad de realizar horas extras en determinados momentos pues conllevan un alto descuento por “ganancias”.

Hasta aquí el relato de lo que todos conocemos y el mensaje combinado de la memoria histórica con las vivencias actuales.

¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?
¿Quiénes deben tener un rol protagónico para desarrollar acciones concretas?
¿Quiénes deben asumir los costos que implica?
¿Qué señales y mensajes deben brindarse para comenzar a modificar esta realidad?

Claramente deben darse pasos concretos en el ámbito educativo.
El Estado Nacional y los Estados Provinciales en primera instancia y con la mayor responsabilidad, además de requerir acompañamiento de las empresas privadas en el desarrollo del proceso: por ejemplo con pasantías y/o aportes en material y equipos de última tecnología.
La Sociedad en su conjunto, a través de las acciones mencionadas en el párrafo anterior, solventadas con el pago de los impuestos pero también con un seguimiento adecuado del destino de sus aportes.
La mejor señal que se debe y se requiere percibir es la ausencia de corrupción, no sólo en la utilización de las partidas correspondientes sino también en las comunicación adecuada y absolutamente cierta.

Seguramente se puede disentir con esta manera de ver la realidad. Sería interesante que ese disenso se base y esté fundado en datos concretos y no en dibujos convenientes para una supuesta gestión que, como ocurre desde tanos períodos gubernamentales, se repiten sin que nadie los cuestione desde los otros dos poderes en que debe estar sustentada la República, tal como marca nuestra Constitución.

Como siempre, espero comentarios.

La era de la Comunicación

El uso de las nuevas tecnologías debe ser considerado como lo que son: una herramienta
Estamos transitando una etapa de cambios importantes en dos ámbitos: tecnológico y generacional. Junto a ellos el debate interno personal, en un contexto social complejizado por la puja de intereses sectoriales y personales que no respeta ningún código de convivencia, completa un cuadro de confusión donde la comunicación emerge, una vez más, como el elemento esencial para descomprimir y reorientar hacia el camino adecuado para todos.


Todos conocemos, en mayor o menor medida, cuales son las herramientas tecnológicas y cómo evolucionan. Vale entonces mencionar y recordar como agilizan nuestras gestiones, tareas y relaciones, acortando distancias y, bien usadas, pueden generar mayor tiempo libre.

Por lo tanto, es conveniente centrar nuestra atención en cómo, para qué, de qué manera, cuándo y para qué debemos utilizarlas. Dicho esto a partir de las consecuencias que todos observamos y que van en sentido contrario al beneficio que pueden y deben darnos.

Mal uso
Cuando alguien conduce un vehículo mientras habla o escribe por celular
Cuando la persona ata su existencia a la tecnología
Cuando se descarta el encuentro personal y el intercambio social
Cuando se busca estafar, engañar o pervertir a otras personas
Cuando se ofende, injuria, agrede o se miente en pro de un beneficio personal o sectorial

Estos son solo algunos y están íntimamente ligados a nuestra esencia humana.

Si realmente pretendemos un cambio de actitud, debemos comenzar por cada uno de nosotros y tratar de hacer comprender a quienes consideramos más cercanos que este es el camino, un camino que ya transitamos y que nos llena la boca cuando nos referimos a nuestros mayores, pero que descartamos encandilados y obnubilados por un cuasi culto a lo efímero que, además, sabemos y sufrimos cada día sin reaccionar ante el tremendo grado de violencia que implica.

¿Es acaso temor a perder lo poco o muy poco que “tenemos”?
¿Cuál es el verdadero freno a expresarnos tal como somos?
Si reconocemos que vivimos mal, ¿qué debe pasar para que reaccionemos?

Hay sobrados casos de personas y familias destruidas por este entorno de violencia generalizada que, de manera sistemática repiten “pensaba que a mí no iba a tocar”.

¿Quién creemos que somos, individual o colectivamente, que no nos tiene que pasar nada, que estamos exentos de todo? Dicho esto sin desear que le pase algo a alguna persona, todo lo contrario.
Esta fragilidad de pensamiento es la consecuencia más grave de la cuasi cultura que nos invade desde los ’90.

Revertir esos conceptos es muy fácil si reconocemos las malas incidencias que tienen en nuestras vidas, pero en nuestro País parece que, en general, se ha decidido tomar y seguir los consejos del “Viejo Vizcacha”, apelando a todas las picardías con rédito inmediato (aunque sea muy pequeño) en lugar de cimentar el accionar en el esfuerzo cotidiano y en el respeto por el otro.

Si tomamos este último camino y aplicamos las herramientas tecnológicas como aliadas para alcanzar el objetivo de Comunicarnos como iguales, habremos dado un paso importante para realmente poder llamar a esta era como del “Conocimiento y la Comunicación”.

Como siempre, espero comentarios.

Podés leerlo también en  Estrategia & Negocios www.estrategiaynegocios.com.ar

jueves, 13 de octubre de 2011

El Mensaje Popular

Fase general
Son varias las formas, maneras y elementos que integran esta comunicación, complejizando aún más un proceso que, naturalmente y por nuestra propia conformación como Personas, es complejo. Para intentar analizarlo hay que ubicarlo en el actual contexto socio - cultural - político - económico y espero sintetizar el producto de mis observaciones y reflexiones, de tal manera que se transforme en un aporte para poder comprenderlo.
Por Omar Lillardo (*)

El sistema económico mundial que rige desde los ’90 ha logrado imponer conceptos que han transformado la cultura con una magnitud tal que, en general, se exhibe hoy de la manera más cruda y cruel para los seres humanos… que nunca estuvieron contemplados como tales ya que sólo se imputan como un número más.

Si bien la Solidaridad, valor fundamental en una sociedad que se precie como tal, sigue presente en el seno primario, ha dejado de tener la vigencia que nos caracterizó en la década de 1970 en nuestro País. A partir de entonces, merced  a la violencia genocida y la complicidad de muchos sectores primero - incluida la sociedad en general -, la continuidad y la concreción de los planes pensados para una sociedad diferente fue consolidada después, en la década de 1990, llevándonos a gestar una sociedad tal como la vemos ahora.

¿Qué relación tiene esta definición de contexto con el mensaje popular?
La relación es Total.
Es el comportamiento individual y colectivo, con claras muestras de prevalencia de lo individual sobre lo general, con un desprecio total por la vida personal y, por lo tanto, trasladado al ámbito social que, por esos conceptos trastocados en la cultura general - especialmente en las grandes ciudades - devienen en una violencia desmedida en todos los órdenes y en todos los niveles.

Este tipo de comportamiento es también incentivado fervorosamente desde la dirigencia en general. Se observa en casi todas las expresiones, también en general con doble discurso, enmascarando el verdadero interés que, una vez más y ya muy poco disimulado, es personal y/o sectorial, lo cual constituye un enorme aporte a ese espiralado y acelerado ámbito del mensaje de violencia, muchas veces vacío de contenido, de coherencia, alejado de verosimilitud con la realidad cotidiana y con los intereses del Pueblo.

Si esto es así, ¿por qué el Pueblo reproduce y se hace partícipe de ese tipo de mensaje y, esencialmente, de ese tipo de actitudes?
Porque ha abandonado aquella conducta de respeto por el otro / por los demás, adoptando como prioritaria aquella que le permite alguna diferencia, en el ámbito económico - social - político, sin importar los medios usados para obtenerla, dando lugar a la generación preeminente de una nueva cultura: la Ley de la Selva o la Ley del más fuerte, en el lenguaje popular: Sálvese quien Pueda.

A tal punto hemos llegado que si nos detenemos, aunque sea unos instantes, a observar el comportamiento en general y el propio en particular, dedicándole un poco más de tiempo, vamos a comprobar que estamos realmente muy mal en todo sentido. Un dato es sinónimo y confirmación de esta aseveración: el elevado consumo de ansiolíticos en nuestro País.

¿Será por eso que parecemos dormitar y no apreciar el engaño al que somos sometidos, una y otra vez, y cuyas consecuencias vamos pagando casi sin darnos cuenta?
En parte sí, pero en mucho tiene que ver con ese cambio cultural que se ha arraigado en cada uno de nosotros, aún cuando no aportemos a esa corriente, ya que al no poder modificarla dejamos que todo siga su derrotero sin pensar en las consecuencias ni a quienes afecta con mayor impacto: nuestros jóvenes y adultos mayores, además de nuestros hermanos pobres.
Una vez más expreso mi posición: una sociedad que no cuida a sus jóvenes y a sus mayores transita un camino de autodestrucción.

Lo que duele y mucho, es que no se perciba que la memoria histórica va dejando huellas imborrables en quienes dentro de poco deberán hacerse cargo de la conducción de las Instituciones. Esas Personas, probablemente y por esa condición instintiva e intuitiva natural en los seres humanos, encuentren el atajo correcto que hasta hoy no hemos sabido o no hemos podido influir para que se vea y comenzar a transitarlo para volver a ser lo que fuimos y que nunca debimos dejar de lado.

Habrá que dejar de lado esa mala costumbre de denostar a quienes intentan, al menos, dirigir el tránsito hacia esas instancias. Habrá que acompañar y cuidar a esas Personas para consolidar los liderazgos necesarios e imprescindibles para retomar el camino de la dignidad.

Otra vez, como siempre en busca de realizar un aporte por mínimo que sea, ojalá compartan esta manera de pensar y sentir. Si es así, agradecería que lo hagan llegar a las Personas que aprecian. No hay ninguna intención encubierta ni tampoco una búsqueda de reconocimiento.

A mi edad la única búsqueda es la de la tranquilidad de haber hecho lo correcto en el momento adecuado o, por  lo menos, haberlo intentado.

Como siempre, espero comentarios.

(*) Comunicador Social, Escritor, Director Asociado de Grupo Co.S.M.O.  y Co Editor de Estrategia & Negocios

jueves, 22 de septiembre de 2011

Formas o maneras de Comunicación


¿Cuál es la forma que usamos para comunicarnos? ¿Somos realmente honestos al expresarnos?
Preguntas simples cuyas respuestas revelan el complejo entramado social donde nos relacionamos. Tan complejo es que basta con detenerse en cualquier lugar, observar a la gente, sus gestos, su manera de hablar mientras caminan, entre otras miradas, para darse cuenta de que no son (no somos) felices, aunque en algunos puntos del País hay personas que sí denotan estar bien, al margen de su realidad económica.

¿Por qué ocurre esto?
Mi teoría, desde el ámbito de la Comunicación, es que la gente, en general, dice lo que más le conviene, como un formalismo que le permite subsistir pero no deja entrever, en sus palabras, las deficiencias que el sistema social de vida en Argentina le impone.
Una vez más, reitero, desde mi humilde punto de vista, esto es hipocresía.

Esta afirmación puedo hacerla desde esa observación mencionada anteriormente, donde los gestos son muchos más elocuentes que las palabras - algo absoluta y estrictamente conectado con la Teoría y las Investigaciones de Comunicación - ya que es sabido que siempre, aunque no queramos, estamos comunicando.

Tanto en las ciudades grandes, como en las pequeñas o medianas, la gente parece estar “en otro mundo”, con gestos que asemejan a Personas que no razonan correctamente, con los ojos muy abiertos y la mirada “perdida”, a veces acompañando esa gestualidad con palabras dichas para sí mismos; casi sin prestar atención a las señales y movimientos del tránsito, muchas de ellas con el celular pegado a su oreja y hablando en voz alta…

Solo un pequeño “muestreo de detalles” que me llevan a pensar ¿qué nos pasa?, porque aunque personalmente no proceda de esa manera, prestando atención y tomándome el tiempo necesario para cada cosa, también me afecta emocional y socialmente porque no vivo en una isla desierta y vuelvo a la concepción de Comunidad o Común Unidad que nos reunió hace miles de años y que, si bien reside firme en la base social el sentido de solidaridad, parece haberse perdido el sentido común que debe unirnos para autodefendernos entre todos... ahora estoy pensando que “de nosotros mismos”.

Tan mal nos veo a todos que motiva esta opinión, con la misma intención de siempre: aportar a mejorar nuestra calidad de vida, la cual no es meramente económica y que, en estos momentos y en todo el mundo, ese aspecto, el económico, se resquebraja cada día más y que, aunque no nos demos o no queramos darnos cuenta, se encamina hacia un nuevo orden socioeconómico mundial.

Más allá de cuál sea este, no debemos perder de vista ese anclaje social que nos reunió, las cosas simples de la vida, como bien señala una canción popular, el valor de la familia (aunque hagan enormes esfuerzos por destruirla), el enorme refugio de la amistad, el valor de respetar la palabra - que es lo mismo que respetarnos cada quien como es, con nuestras virtudes y defectos – por sobre cualquier palabra escrita que sirve para ordenarnos y que no nos traicione la memoria… casi diría el viejo y querido manual de la convivencia.

De esto se habla sí, con la familia, los compañeros de trabajo y los amigos
¿Por qué no lo trasladamos a todos los ámbitos, desde la acción cotidiana, sin egoísmos que, sabemos no sirven?

Si usamos emoticones para comunicarnos desde las herramientas tecnológicas, ¿por qué no hacemos lo mismo en todo momento, mostrándonos como somos, con autenticidad?

La propuesta está hecha, ahora depende de todos. Como decía el actor en la publicidad de una cerveza: “¿lo hacemo?”

Espero comentarios

martes, 6 de septiembre de 2011

El Pueblo también tiene derecho a equivocarse…


… sin ser criticado por eso. Superar las instancias difíciles nos hace crecer
Se escuchan distintas voces y distintos conceptos “calificando” la decisión popular, como si se pudiera mensurar como un índice más del ámbito económico, sin tener en cuenta que se trata de Personas que, falibles como somos todos, pueden (podemos) también equivocarse (equivocarnos) aún con la mejor intención.

En un artículo anterior hice referencia al Mensaje Popular y que no era escuchado. Los oídos siguen sin recibir ese mensaje porque los cerebros se niegan a aceptarlo, dicho esto sin pretender ingresar en un análisis psicológico ya que no sé cómo hacerlo. Pero sí puedo hacer un análisis desde los aspectos de la Comunicación.

Debemos considerar en que marco lo hacemos. En este caso, en el contexto socioeconómico y político en el que vivimos los Argentinos, el cual tiene dos caras reflejando exactamente a la sociedad y, por lo tanto, al País que supimos construir.

De este marco se desprende claramente que la responsabilidad es de todos, para bien o para mal, aunque nunca la asumimos ni tampoco los costos que devienen de cada decisión que tomamos.

Esta actitud lleva a recordar el “mensaje” del año 1995: “yo no lo voté”, pero el entonces presidente Carlos Menem ganaba la reelección con comodidad. Hoy ocurre algo similar: es común escuchar los reclamos de la gente y una muletilla ya gastada: “no la soporto”. Sin embargo, a la hora de decidir y definir cómo seguimos, la mayoría elige la continuidad de lo que tanto dice sufrir y critica abiertamente.

Traducido: hipocresía.

Este es el error popular, el no aceptar las propias falencias como sociedad y el permitirse un doble discurso, ya que si hablamos de vivir en democracia y con libertad, cada quien tiene derecho a expresarse y ser respetado por el resto, aunque sea la única Persona que piensa de esa manera. Debemos asumir esta responsabilidad y cumplirla para, en conjunto, concretarla como práctica habitual.

Ocurre que se ha insertado, nuevamente como en la década del ’70, la falsa dicotomía que nos plantean quienes utilizan la división del Pueblo para gobernar… y lo más triste es que ese mensaje ha tenido una mayor receptividad, como entonces, en los jóvenes. Pero no son los únicos: también la adaptan el resto de los políticos, los empresarios, los dirigentes gremiales y cada Persona en forma individual de acuerdo a sus conveniencias individuales y sectoriales.

Es esta expresión una crítica a esas posiciones: No. Solo señalar un hecho de la realidad.

Pero entonces no digamos que queremos vivir en armonía, porque para concretar esta expresión de deseo debemos asumir nuestras responsabilidades y modificar nuestras actitudes en base a valores y conceptos de convivencia que, vale recordar, no es necesario importarlos de ningún otro lugar que no sea nuestro interior y recordar la enorme herencia que nos legaron nuestros ancestros.

Como decía Mariano Moreno:
“El Pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso”.

La memoria, sin duda, deber servir para evitar cometer los mismos errores del pasado y no para impregnar nuestras vidas de sentimientos negativos que, más temprano que tarde, nos llevan a la decadencia y la autodestrucción.

La realidad cotidiana nos señala que transitamos este camino.

Para corregirla, insisto, debemos modificar, cambiar nuestras actitudes actuales por aquellas que supimos y sabemos tener. Abandonar esta apatía y desapego, como si estuviéramos viendo “tele para todos y todas”,  con que nos manejamos para pasar a tomar partido, a involucrarnos y comprometernos real y efectivamente con todo lo que nos rodea, porque hablamos de nuestras vidas y de la vida de las personas que más queremos, como así también de la vida en común unidad. De otra manera, seguiremos cometiendo errores sin solucionar nuestros temas pendientes que tanto nos afectan.

Este camino sugerido, si lo transitamos, va a permitir visualizar los cambios que nuestra actitud, individual y colectiva, provoca en el largo plazo, ya que se trata de un proceso que, dado el deterioro que nos hemos permitido construir, requiere de muchos años para poder revertirlo.

Si compartimos los mismos valores personales y sociales, si nos miramos y tratamos como iguales, si lo llevamos a la práctica como hechos naturales de comportamiento, seguramente podremos cambiarlo.

Si este es el Mensaje que surge del Pueblo, habremos comenzado a corregir nuestros propios errores o desaciertos. Será entonces la hora de expresar: quien quiera oír que oiga, aunque sería mucho mejor si participa, si participamos de un cambio social superador, de una construcción colectiva para conformar así un Mensaje en Común, para nosotros y para el Mundo.

Si el mensaje es solo la continuidad por temor a perder supuestos “beneficios”, personales o sectoriales, nada cambiará y seguiremos nuestro quejoso derrotero hasta el límite donde, aunque nos duela, deberemos cambiar si o si nuestra conducta y actitudes.

Como siempre, espero comentarios.

sábado, 20 de agosto de 2011

Comunicarnos: una exigencia de todos los tiempos

Los conceptos de la Comunicación Orgnizacional, se aplican a cualquier tipo de comunicación humana y se trata de un proceso continuo, en particular en los períodos de cambio o crisis. A la vez, especialmente en esos momentos puntuales, debe ser totalmente clara y precisa para lograr la mayor incorporación del mensaje por parte de los receptores y potenciar, utilizando todas las herramientas tecnológicas a nuestro alcance, la respuesta (feedback).



En las organizaciones donde los dirigentes o la gerencia lucha para que la información fluya en forma continua, los empleados tienden más a perdonar los errores u omisiones ocasionales. La comunicación será verdaderamente eficaz cuando los empleados entiendan cómo el gran escenario los afecta a ellos y a sus trabajos.

Los cambios en la economía, entre los competidores de la empresa - comercio - servicio - ONG o en la misma organización, como un todo, deben traducirse a las implicaciones de cada lugar, de cada área y de los trabajadores. Esta responsabilidad recae directamente en los supervisores directos de los empleados y, a nivel familiar, en los padres.

Es más eficaz comunicar quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo y dejar que las Personas elaboren sus propias conclusiones.

Quizá parezca perimido o fuera de contexto, pero todos sabemos que aunque el Ser Humano lleva más de un millón de años utilizando la Comunicación No Verbal, ésta no se ha empezado a estudiar hace sólo unas décadas.

Vale recordar que los investigadores de la comunicación han determinado, a través de sus estudios, que este tipo de comjnicación se realiza todo el tiempo, aún cuando no tenemos intención de comunicarnos. También han demostrado que su implicancia es la más importante y concentra el mayor porcentaje, luego se completa con el aspecto vocal (tono, matices y otras características) y en menor medida lo verbal, para que el mensaje tenga el impacto esperado o propuesto.

Por lo tanto, utilizando todas las herramientas tecnológicas que hoy tenemos, debemos retomar la comunicación cara a cara, mirándonos y tratándonos como lo que somos: iguales.

¿Cuál es el motivo que me lleva a pensar y compartir este tema?

Los hechos que ocurren en cada uno de nuestros países y que, por la incidencia de la tecnología, recibimos en tiempo real.

Estos hechos son realmente preocupantes en cuanto a la organización de nuestras sociedades y, por estos días, están generados por acciones que, desde hace décadas, vienen impactando directamente en la Calidad de Vida de las Personas.

La excesiva y lacerante concentración de lo producido por el esfuerzo cotidiano en pocas manos - mientras las manos que producen esa riqueza aparecen nítidamente desposeídas de casi todo -, aparece hoy como el elemento desequilibrante, el que impide la búsqueda - cuando menos – de la equidad. Dicho esto sabiendo que la tan mentada “justicia distributiva” es una utopía casi imposible de alcanzar.

Por lo tanto, la hora requiere de Líderes, de ambos sexos, que reunan en sí la capacidad de conducción necesaria e imprescindible quienes, al menos por el momento, brillan por su ausencia.

Dijo Napoleón Bonaparte: "Todo soldado tiene derecho a un mando competente".

Parafraseándolo, diríamos "todo empleado tiene derecho a un gerente competente" ó “toda Persona tiene derecho a un Líder competente”. Esta es la clave del liderazgo.

Líder es quien puede y quiere ayudar a su gente a satisfacer estas dos necesidades. El liderazgo se establece cuando los subordinados saben que sus jefes cumplen con estas condiciones. Es decir, cuando saben que pueden confiar en que ellos, saben cuál es su trabajo y que pueden hacerlo.

Para que ese liderazgo sea efectivo también sus pensamientos y sus acciones deben ser correctamente comunicados, generar y mantener un feedback permanente que llegue a todos a través de canales adecuados.

La intención, como siempre, no es solo contemplar qué ocurre a nuestro alrededor y en nuestra casa - sabiendo que “nuestra casa” es realmente de todos y estoy hablando de nuestro Planeta Tierra – a la cual debemos cuidar entre todos.

Estos enfrentamientos violentos que suceden, si bien son el producto de esa puja distributiva que señalé anteriormente, deben ser canalizados en el respeto mutuo y ese respeto mutuo solo será posible uando se entienda, por parte de todos, que es u proceso que no podrá detenerse y al que debemos encauzar para que, realmente, alcancemos el objetivo de vivir en Comunidad, como ocurriera cuando nos reunimos, más de un millón de años atrás, para cuidarnos mutuamente. De otra manera, todo lo que hagamos, aún con la mejor de las intenciones si es individualista, repercutirá negativamente en nosotros y en nuestra casa con las consecuencias que ya están a la vista.

¡¡¡Miren dónde hemos llegado, cómo hemos avanzado a pesar de tantos desencuentros!!

Comuniquémonos como en aquellos tiempos, nunca es tarde para retomar y actualizar lo que alguna vez hicimos bien.

Espero comentarios.

martes, 9 de agosto de 2011

El Mensaje Popular


Los datos controvertidos, muchos de ellos alejados de la realidad cotidiana, provocan una confusión que, en definitiva, responde como táctica a la frase popular “a río revuelto ganancia de pescador”. No obstante, al menos en esta región sureste de Santa Fe y noreste de Buenos Aires, el “clima” generado alrededor de una instancia tan importante como la elección de autoridades, aparece contradiciendo esas intenciones desde la decisión de la gente.

El mensaje popular es lo suficiente claro y no admite justificaciones de aspectos injustificables, como viene ocurriendo en los últimos tiempos.

Sé que al mencionarlo pareciera que apunta a un solo sector. Sin embargo, todos los sectores y actores involucrados, de una u otra manera o en mayor o menor medida, lo utilizan.

En este contexto, el mensaje popular aparece como una brisa de aire puro que, sin dudas, traerá aparejado cambios en la forma de conducción, cualquiera sea la persona o el color político a quien y quienes se delegue la conducción.

Tan claro es este mensaje y tal su contundencia, que está provocando un silencioso deslizamiento por debajo de las fotos cotidianas, conformando una película con final impredecible… para los políticos.

Por supuesto, esta “clase social” está tan inmersa en su mundo - la mayoría y como siempre con honrosas excepciones, que cada quien definirá según sus concepciones y percepciones – que no advierte los cambios sociales que se vienen realizando, por diversos caminos y por diversas causas pero está en marcha, se percibe en el ambiente y en el humor de la gente.

Es válido advertir que cuando esto ocurre se sabe que ha comenzado y ya es imposible detenerlo. También es importante dejar en claro que la gente, aquí me incluyo, no tiene como método el uso de la violencia y su objetivo no es otro que vivir en paz y dignamente.

Hay que remarcar, además, que se trata de cambios a nivel mundial en la conducta social. Para quienes tengan visiones apocalípticas lo asimilarán a las predicciones del año 2012. Para quienes entendemos que la vida tiene períodos cíclicos, se trata de uno de los tantos cambios en la evolución de la Humanidad y, aparentemente, no será tan violento como ha ocurrido y registra la historia.

Por lo tanto, hay que mantener la calma, ser fieles a nuestros principios y valores sin caer en el fundamentalismo, aportando lo mejor de cada uno en aras del bien común, tan manoseado y menoscabado pero que siempre ha sido, solidaridad mediante, el mejor refugio.

Les dejo, a modo de cierre, un  refrán criollo: “hay que desensillar hasta que aclare”. Y una reflexión personal; “la paciencia y la tolerancia siempre nos dignifica”.

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